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miércoles, 31 de diciembre de 2014

CICLO LITERARIO A 4 VOCES. NOCHE DUODÉCIMA (Y ÚLTIMA).

Permítanme usar las palabras del poeta libanés Khalil Gibran, pues la ocasión la merece. Anoche terminó el Ciclo Literario "A Cuatro Voces" y lo hizo como terminan los buenos sueños... "con una plegaria en el corazón y una canción de bienaventuranza en los labios." 
Los organizadores y almas creadoras del invento, Rocío Muñoz VergaraLuis Alberto Steinmann, se despidieron de sus seguidores en una sesión emotiva, llena de buena poesía y confraternidad sincera. Como ha sido costumbre desde aquella primera noche por el pasado mes de octubre. Cuatro voces, cuatro literatos se han ido encontrando cada martes a las 20:30h. en La Gallina en el Diván, un café cultural de nuevo cuño en un barrio ausente hasta la fecha de este tipo de actividades relevantes y necesarias para el ser humano.
Ayer noche, treinta de diciembre de 2014, pudimos al fin, escuchar las voces de Rocío Muñoz Vergara y Luis Alberto Steinmann, junto a Marta Núñez Pouzols y Saúl Ibáñez, dos buenos amigos que ya no viven en Sevilla, pero que gracias a las vacaciones navideñas, han podido reencontrarse. 
La fórmula de "A Cuatro Voces" es sencilla, pero no por ello menos trabajada. Comienza cada noche con un poema recitado a dúo por Rocío y Beto. Esta vez lo hacen con "Ave Fénix", de la poetisa argentina Maia Morosano. Después explican cómo funciona el ciclo... Nos cuentan sobre su trabajo y lo mucho que lo respetan y les gusta. Y la importancia de cobrar por ello (en su caso, la simbólica cantidad de 2€). Ellos han sido valientes y lo han dicho claro y alto cada noche... y han sido doce. Además, han dado la opción a quien no pudiera pagar de asistir gratuitamente. Dignidad y generosidad a partes iguales. Me quito el sombrero.
Con tu entrada te entregan una carta de una baraja y un papelito en blanco. El papelito es para que, si te apetece, le hagas una pregunta a alguno de los invitados (o a todos) y la deposites en lo que han llamado "la cajita de la curiosidad". Al finalizar la intervención de los cuatro, se leen y se hace una especie de rueda de prensa. También en este momento se hace un sorteo con las cartas entregadas. El ganador o la ganadora tendrán derecho a un libro de poesía de algunas de las voces que han ido participando en este ciclo. Anoche, hubo sorteo doble, ya que también obsequiaron a otro afortunado ganador con una caja de mejillones.


Marta Núñez Pouzols retratada por Sergio Pulido
MARTA NÚÑEZ POUZOLS
Nacida en Sevilla. Crítica de cine. Traductora. Profesora de español y de cine en Estados Unidos.
Marta se alimenta de cine y literatura. Y se le nota. Desde su imaginario hasta su gestualidad, que a mí se me parece caprichosamente a la de una directora que admiro desde que fui al estreno de "Cosas que nunca te dije". Me refiero a Isabel Coixet, un@ de mis director@s de cine de referencia. Aquí ya se nota la diferencia generacional entre las voces de este ciclo y servidora. Todos rondan la treintena. Digamos que yo la pasé hace tiempo.
Esta mujer joven, inquieta y talentosa nos envuelve en una respuesta a Pizarnik. Luego se atreve a contarnos un chiste que precede versos como -Hay cosas que es mejor no saber- en los que desgrana cuestiones sobre la indiferencia y la ignorancia. Ya por este detalle del chiste va mi admiración, pues de donde nosotras venimos, no caer simpática o "tener gracia" está peor visto que robar o defraudar a Hacienda. Con "La metamorfosis" nos inquieta al punto de ver a -La mariposa sujeta por un alfiler no es una mariposa...- Le sigue "Relicario"
...De la herida sólo queda la venda
...Del deseo tan sólo la certeza.
Llega Marta al Ciclo Literario A Cuatro Voces en su última noche: -como quien llega a una fiesta demasiado temprano y es desatendido por el anfitrión...- dice en su poema "Disco Kebab". Sin embargo, ella llega en el preciso momento y nos recita en el preciso instante para disfrutarla y atenderla como se merece. 


Luis Alberto Steinmann retrado por Sergio Pulido

LUIS ALBERTO (BETO) STEINMANN
Nacido en Misiones (Argentina), junto a las cataratas de Iguazú. 
Comenzó los estudios de psicología en Rosario, justo a tiempo para salvar su salud mental. 
Realizó trabajos varios: croupier, camarero, pescadero...
Tiene Beto una autenticidad tal que nos seduce. Apenas si se vislumbra máscara en su performance y tenemos el exquisito privilegio de asistir al recital de un poeta que no se lo cree... y que lo es. Sin duda su admirado Bukowski compartiría un güisqui con él. Probablemente disfrutando del silencio de la noche. 
Arranca con un poema titulado "A los Julios y otras cosas importantes". Entre sus versos la admiración por ese Julio, -...Un hombre de los que se moja". 
La capacidad de observación de Beto Steinmann nos lleva a un balcón sevillano, desde donde vemos -Los ojos que se miran desde arriba como un búho- o a ese otro poema acerca de un sobre con viejas fotografías familiares. Me enternece el detalle de la ventanita de celofán que se abre al pasado del poeta, sin romanticismos y precisamente por el uso de un sobre cualquiera, tan lleno de nostalgia. 
El humor de Beto nos contagia alegría y angustia vital a partes iguales. Sincero. Descarnado. Cuando "Ella dijo que sacara la basura", nos habla de las obligaciones cotidianas, que nos hastían, que a veces son una losa para tirar al mar... El respetable ríe e incluso se queda con la incógnita en el aire, que es resuelta al término de la noche, en la rueda de preguntas: ¿sacó la basura al final?
Termina su intervención con "Hay una canción que me viene interpelando": -Hace frío y estoy lejos de casa...- Poética forma de despedirse de todos y del país que le ha dado todo el calor que le ha sido posible. Un placer conocerte, Luis Alberto Steinmann, poeta de Misiones. Buen viaje de vuelta.


Rocío Muñoz Vergara retratada por Sergio Pulido
ROCÍO MUÑOZ VERGARA
Nacida en Sevilla. Filóloga Hispánica. Maestría en Literatura Hispánica en la Universidad de Buenos Aires. Crítica Literaria. Poeta.
Ha publicado dos poemarios: "Pedacitos del otro lado" y "Tacuarita"
Copa de vino en mano y un cigarrillo de esos eléctricos en la otra, Rocío Muñoz Vergara es todo carácter. Vitalidad. Un torrente de energía. Al contrario que aquel poema de Biedma que tanto amo (...que la vida iba en serio... uno lo empieza a entender demasiado tarde...), Rocío parece que nació con la sabiduría de apurar la copa y disfrutar de la rosa mientra se puede. 
Como no podía ser menos arranca con "A tu salud, abuelo": precioso homenaje a la vida de este ser querido con un sentido del humor chispeante. En estos versos el vino es vida y la vida es vino de forma indivisible. Léanlo si pueden, y disfrútenlo.
La noche se va tiñendo de cierto halo de nostalgia con un poema en el que homenajea a su añorada Argentina. Al recitar, su voz se transforma en una preciosa mezcla de acentos, en una suerte de andargentino que me emociona con preguntas como: -¿Qué voy a hacer sin vos?-
En "Cicatrices" esta mujer menuda y grande, valiente y dicharachera, nos habla del cuerpo que todos tenemos con tal fuerza y conocimiento, con tal respeto y valentía que no puedo menos que estremecerme: -Un cuerpo es un conjunto de ásperas cicatrices...- Sin embargo no se queda aquí la cosa, termina el poema con una exaltación de lo único que tenemos, de lo único a lo que volvemos una y otra vez... Nuestro templo y refugio. Nuestro compañero hasta el final.
Como experta dramaturga, juega con los distintos momentos de su intervención y en este instante nos divierte con su elegía a los ceniceros, ya que desde que no fuma cigarros de ceniza, los echa de menos. En "Ceniceros" nos habla de su relación con este "objeto mágico". Vuelve a emocionarme cual digna aprendiza de Szymborska con "Ágata", un poema a su gata que murió este año. Y como fiel amiga de sus amigos, termina con un poema a muchas voces, en el que un grupo hace de coro griego mientras ella interpreta una mezcla de sus dos heroínas preferidas: Elena de Troya y Escarlata O'Hara. 
Seas feliz en tu única patria (la mar). Hasta pronto.


Saúl Ibáñez retratado por Sergio Pulido
SAÚL IBÁÑEZ
Nacido en Sevilla. Vive en Barcelona. Estudió Humanidades en Sevilla y Literatura Comparada en Barcelona. Profesor de español. Escribe sobre música en BUK Magazin y Ruta 66. Tiene un grupo musical llamado Lullavy. Ha publicado un libro, El desierto, (Ediciones en Huida, 2013) y un fanzine ilustrado, Las casas ajenas
Este hombre de aspecto hipster trae un trozo de la metrópoli catalana consigo y cierta nostalgia de su etapa veinteañera, ya que, según nos confesó con cierta pena, cumplió treinta años hace poco. 
Abre su intervención con "Dr. Manhattan", un homenaje a los cómics de Watchman. 
Con su poema "Hikikomori" nos muestra un problema social nacido en Japón que ya es una triste realidad en España: personas que se aislan en sus casas y no se relacionan con nadie más que de manera virtual. Sufren fobia social o problemas de ansiedad social. Saúl logra reflejar esta problemática en unos versos expresivos, que se repiten con cadencia obsesiva:
-Las ventanas negras de mi cuarto...-
-Mi rostro fluorescente...-
Estos poemas pertenecen a su obra "El Desierto". Tras ellos nos presenta "Las casas ajenas". Con su inquietante poema "No hay sillas", una madre dice a la familia: 
-Tranquilos... -
-Hoy ya nadie más va a morir en esta casa.-
También nos divierte con "Esta tía me suena y no sé de qué." En él dos parejas se encuentran en una situación comprometida... ¿Salieron airosas?
Saúl Ibáñez refresca la noche con sus aires veinteañeros y el ritmo musical de sus versos.

Hasta aquí mi última crónica de este Ciclo literario "A Cuatro Voces" que terminó.
Mi agradecimiento:
A Rocío y Beto, por ofrecer este encuentro semanal literario de gran calidad en un barrio fuera del centro de Sevilla. Os echaré mucho de menos. Y no son sólo palabras.
A la Gallina en el Diván por apostar por ellos.
Al fotógrafo Sergio Pulido, no sólo por sus preciosas imágenes.
Al público que apoya la cultura participando en estas actividades.


"Sembremos cuentos entre todos, sembremos cultura."

2 comentarios:

Manuel Machuca dijo...

Magnífica crónica, Esther

Esther Yamuza dijo...

¡Muchas gracias, Manuel!